UNA RUTA DEGUSTACIÓN POR EL SALÓN DEL SABOR

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Si quieres probar delicatesen de todas partes del Perú, el Salón del Sabor de la Feria del Hogar es el lugar al que tienes que ir. Chocolates de Cajamarca, jugos de la selva o una mermelada de rocoto son solo algunas de las delicias que se pueden degustar en el pabellón.

Es difícil saber por dónde empezar un paseo por el Salón del Sabor. Los puestos exponen sus maravillas culinarias a la vista de los visitantes, y es difícil decidirse por las delicias de uno o de otro. Por suerte, muchos puestos dan a probar algunos de sus productos para ayudar a los asistentes en su decisión.
El aperitivo se puede hacer en el stand de Sierra Exportadora, una iniciativa gubernamental que promueve el comercio de productos de la sierra para su venta nacional e internacional. Allí se puede probar un poco de Sacha Inchi, el llamado maní de los incas, un fruto seco que es considerado la mayor fuente natural de omega 3 del mundo. En este puesto se pueden encontrar también fideos de quinua, duraznos de Huara y hasta un rico pisco de maca.
El paseo sigue, y enseguida se encuentra comida curiosa, como el sushi de chocolate o las bolsas de castañas fritas al ajo y a las finas hierbas. Uno de los puestos con más éxito es el que da a probar un rico pesto de alcachofas, seguido de unas jugosas conservas de berenjena.
Pero el sabor del dulce es el que triunfa en el Salón del Sabor. ¿Qué será lo siguiente? Podemos escoger entre unas galletas de chocolate y pasas todavía calientes o una mermelada de cebolla caramelizada.
Tanta comida da sed, y para eso viene de maravilla probar unos vinos de Ica o una puntita de pisco. Si no, están las opciones originales, ideales para tomarlas después de comer. Las cremas de pisco, hechas con café, lúcuma, o incluso fresa se sirven en un vasito con hielo, y son simplemente deliciosas. Las hay de Lima y también de Cajamarca.
Los valientes podrán degustar hasta cuatro tipos de ají charapa, y si todavía tienen ganas de más, la mermelada de rocoto consigue una sugerente mezcla entre el dulce y el picante. Si la lengua arde demasiado, se puede remediar probando un pedacito de pan de quinua de Jauja.
Para acabar una comida, lo mejor es tomarse un café. Y si es en forma de chocolate proveniente de San Martín, mejor. El chocolate de capuccino incluye pedacitos de granos de café. También se puede probar uno con aguaymanto tostado, u otro mezclado con pecanas. Enfrente, galletas y alfajores. Ahora, con el estómago lleno, es hora de decidirse por algo de lo que hemos probado. Parece que la decisión se ha vuelto más difícil todavía.